Mi primera arma molona

Desde hace mas de una década, recibimos diariamente miles de mensajes relacionados con la idea de vivir de tus sueños. ¡Persigue tus sueños! ¡No renuncies a tus sueños! ¡Haz tus sueños realidad!…Libros, post, cursos de autoayuda, innumerables recursos martilleandote el cerebro… Y yo comiéndome la cabeza.

—¡Joer! Yo es que no tengo sueños. No sé qué materializar porque nunca he tenido un proyecto, una pasión.

Y venga a apretar los puños cuando me iba a dormir, a ver si surgía el puto sueño inspirador que cambiaría mi vida. Y nada, nunca nada.
¿Que es lo que hay en mis sueños?

Zombis y Apocalipsis…. ¡muchas!

Desde que tengo uso de razón recuerdo esos sueños: Muertos vivientes que me persiguen. Lentos, feos, verdosos…. A medida que yo iba creciendo, comencé a tener una vida paralela en mis pesadillas. Aprendí a trepar, a esconderme a buscar a otros vivos y formar guerrillas para combatir a las hordas zombies. Noche tras noche mi nivel combativo en Zombilandia subía uno o dos grados. Me convertí en la Sara Conor de los apocalipsis zombies. Aprendí a cortarles la cabeza, a agujerearles el cerebro con un objeto punzante pinchando el globo ocular izquierdo, a subirme a los tejados, a saquear centros comerciales (bueno, en realidad siempre era el mismo centro comercial, El Corte Inglés de Diagonal) pero sobre todo aprendí a dejar de correr y plantarles cara. El grado máximo lo conseguí una noche cuando ya tenía los dieciocho o diecinueve años (¡¡Quien los pillara y, lo matao, matao!!) De repente, después de correr y correr, no se cómo lo hice pero ¡oye!: yo estaba en una azotea, los muertos no podían subir y me estaban esperando abajo. Entonces… allí estaba listo para mi: ¡el lanzallamas!

La mejor arma contra el apocalipsis zombie

El lanzallamas que ya no me abandonaría jamás. Yo le llamo “El lanzallamas de mis sueños”. A partir de ahí todo fue mucho mas fácil. ¡Achicharraitos los dejaba!

Esta fue mi primera arma molona en mi zombieworld, pero no la única, otro día os hablaré de la ametralladora Browning M1919, mi “ametralladora soñada”

Y al final, si no puedes vivir de tus sueños, pues nada, vive de tus pesadillas.­

 

Lola, experta en zombiología por la Universidad de Wisconsin