Cómo sobrevivir en un apocalipsis zombi en España

No todas las catástrofes tienen por qué empezar en Estados Unidos, algunas pueden empezar en Alcorcón así que deberíamos estar preparados por si el líquido verde fosforito que zombiliza a la gente se cae del bidón en Motilla del Palancar y es justo ahí donde empieza la hecatombe zombie que se extiende al mundo entero.

Por eso he decidido que voy a hacer una serie de artículos (a mi ritmo, nada de prisas, que a mí me gustan los zombies lentos por algo) relacionados con cómo sobrevivir a un apocalipsis zombie considerando que el epicentro cayera en un país concreto y, por supuesto, como no podía ser menos, voy a empezar por el país donde soy oriunda, que es España… por eso de que la tierra tira y porque no voy a empezar por Wisconsin donde me saqué el título de Zombiología porque, estaríamos otra vez en la misma diatriba: apocalipsis y catástrofes varias siempre en el mismo sitio (si es verdad que funciona la ley de la atracción… yo no digo nada).

Antes de analizar cómo sobrevivir a un apocalipsis zombie en España, deberíamos preguntarnos dónde concretamente y cuándo concretamente porque no es lo mismo que empiece en Madrid en pleno verano (cuando todos los madrileños están de vacaciones y por tanto la propagación sería muy lenta) a que se iniciara en Burgos en pleno invierno (cuando los zombies se quedarían congelados y paralizados en los páramos burgaleses) o que se iniciara en la Costa del Sol en Semana Santa (catástrofe total).

Como ya tenemos una puta fecha vamos a partir de nuestros datos y nos vamos a apoyar en ese momento datado: 10 de octubre de 3854.

Estarás pensando: “¡Pues vaya mierda, no sé para qué sigo leyendo, si no me va a tocar!”…. ¡Craso error! Te interesa saber cómo sobrevivir a un apocalipsis zombie porque, a diferencia de lo que ocurre en las películas de zombies, el apocalipsis real no será espontáneo sino progresivo y puede que en estos momentos estés lidiando con individuos cuya descendencia prosiga la evolución genética darwiniana hacia una zombilización generacional y esa teoría tampoco es descartable (aquí es donde le saco brillo a mi título de zombiología).

Así que, partiendo de que, como humano que convive con proyectos de zombies, te interesa aprender esto, vamos a comenzar con la “Guía de supervivencia ante un posible holocausto zombie español”.

Con evacuación

Lo primero que tienes que hacer es, por supuesto, plantearte una evacuación. La evacuación consiste en alejarte todo lo que puedas del foco de infección hasta estar en un lugar seguro lejos de todo zombie o proyecto de zombie. Olvídate de Portugal, ellos ya están perdidos. Tienes que ir a Francia y ése es tu objetivo a partir de que eres consciente de que se ha iniciado el apocalipsis zombie en España (vamos a suponer que ocurre en Madrid porque es una población grande y es muy probable que la tuneladora, obedeciendo al capataz de la obra de extensión del metro, desentierre un viejo ataúd del ejército con la cepa zombie).

Si eres isleño (Baleares o Canarias), todo depende del lugar del epicentro y de los barcos peninsulares que entren en el puerto (que digo yo que si hay dos dedos de luces suspenderán los transportes para evitar contagios pero como en estas cosas nunca nos ponemos de acuerdo, mejor contar con que se va a liar parda). Si hay contagio en la isla, cógete unas papas arrugás o unos paquetones de sobrasada (según de donde seas), y píllate un barco y ni se te ocurra ir a Francia. Te interesa ir a un sitio donde te saltes pasos de la evolución corriente de la epidemia.

Si eres de Ceuta o Melilla, igual, tu continente no es Europa, para bien o para mal porque si se extiende el virus en Europa, no te interesa hacer migas con los peninsulares y si el foco surge en tu provincia te será mucho más fácil huir por tierra que por mar.

¿Cómo me autoevacúo?

Con esto me refiero a que tengo que alejarme del foco de infección zombie, no que tengo que ir de vientre. Necesitaré víveres imperecederos (aquí te dejo una lista), ropa cómoda (otra lista), armas o seudoarmas y un medio de transporte ligero pero duro, como para atropellar a todo el que se tercie por tu camino (para qué te voy a dejar más listas, pincha en inicio y ahí lo tienes todo). Nos vamos por carreteras secundarias (nada de autopistas que estará llena de coches estrellados)… camino a Francia. No paramos en ningún lado. Lo hacemos todo en el coche (sí, te agencias una escupidera de las de antes aunque un barreño puede servir y lo vacías por la ventana aunque el truño se quede pegado al cristal de atrás).

Cuando llegues a la frontera no entres directamente por si los franceses se lían a tiros con quien quiere salir. Tienes que esperar a ver qué pasa con algún intrépido franqueador de fronteras y si aún hay buen rollito, pasas.

Si no hay buen rollito tienes varias opciones a elegir:

Te haces pasar por francés:

Hazte con unos caracoles, una botella de vino y ve diciendo a diestro y siniestro “güi semuá eifel” y quítate los calcetines para que crean que has comido queso roquefor. Allí en medio de la puerta te pones a guisar caracoles y les invitas a caracoles y vino. Cuando tengan los carrillos colorados, vas pasando tranquilamente por la puerta y ni se van a dar cuenta porque, en realidad, la famosa “paradoja francesa” sólo es lo que nosotros llamamos “la tajá española”

Entras como elefante en cacharrería

Coge el coche, agáchate y pisa el acelerador y que sea lo que Dios quiera y no te levantes hasta que las balas de los franceses ya no lleguen al coche.

Gastas tus reservas de porros

No es que los franceses sean porreros pero te interesa que les entre sueño y, a menos que tengas dardos adormecedores, es más fácil encontrar porros que valiums. Consigues que lo fumen o lo huelan y cuando se queden turulatos, atraviesas la puerta de la frontera y aquí paz y después gloria.

¿Con quién me evacúo?

Ya te lo digo de antemano: enamórate de un koala de peluche, es lo más sensato… pero si quieres cagarla, asegúrate de que tu pareja sepa manejar la pistola de clavos, por lo menos.

¿Qué hago una vez en Francia?

Ten por seguro que el apocalipsis continuará en Francia por lo que tendrás que aprender a sobrevivir en un apocalipsis en Francia pero de eso hablaremos en otro artículo próximamente.

Sin evacuación

¿Y si no llegas a la frontera o cuando llegas es demasiado tarde y está llena de zombis agolpados?

Entonces tienes que vivir en España en medio de los muertecicos…. y digo muertecicos porque la mejor opción que tienes es irte a Zaragoza con los zombis maños. En Zaragoza está la Academia General Militar.

La mayoría de la gente se encierra en un supermercado… ¡hala! ¡a comer y ponerse zeporro! Eso es un error. Te interesa rodearte de militares y armas en vez de ponerte a jugar con la play del súper.

El encierro en los centros comerciales es el paraíso paradógico de los flojones de todos los apocalipsis zombies de la historia. Son sitios que no están preparados para afrontar los rebaños zombies y las persianas se rompen a la primera de cambio, están llenas de salidas de emergencia (osea, entradas de zombies) y cuando se va la luz, se acabó la seguridad.

En cambio, la Academia General Militar de Zaragoza es inexpugnable. Tiene armas de curso legal, comida y, lo que es más importante, jóvenes dispuestos a emprenderla con los zombies… es el mejor sitio donde puedes estar. Lo único malo es el bromuro, los macarrones, las pastillas para el agua y que te levantan a las cinco de la mañana. No sé para qué madrugar tanto, la verdad, si los zombies están dispuestos a prestarte su cerebro a cualquier hora del día.

Otra opción es montarte tu refugio. En ese caso te dejo una enésima lista de cosas que necesitarás:

 

Un comentario en “Cómo sobrevivir en un apocalipsis zombi en España”

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